martes, 19 de agosto de 2008

A VOSOTROS JEFES, OFICIALES Y SOLDADOS
DE LA DIVISIÓN ARENAS

Lo que todos nosotros esperábamos, ya lo hemos visto ahora, aquello que sucedería ahora o mañana: que vosotros os dividiríais de aquellos a quienes engendra Venustiano Carranza. Nunca os favorecieron ellos, ni os quisieron. Os pusieron muchos engaños y envidias. Bien visteis así cómo no os estimaron como a hombres; querían heriros, que no tuvierais honra, haceros a un lado. Ellos nunca os mostraron comportamiento humano y respetuoso. Nunca hubo en esos hombres comprensión adecuada, de afecto por otros, de estimación, en forma voluntaria, de un comportamiento propio de humanos, que proviene de lo humano en cualquier cosa perteneciente a otros y en cualquier trabajo que alguien realizara. Dar vuelta al rostro en cuanto al mal gobernante, os honra y borra el recuerdo de vuestra falta.
Nosotros que esperamos que logréis los principios por los que se lucha y la unidad de todos nosotros, los que nos apretamos junto a una bandera, para que se haga grande la unidad de corazones, la que nunca podrán destruir esos burladores de la gente y todos aquellos a los que engendra y enluta el carrancismo, nosotros, con todo nuestro corazón, sabemos olvidar la antigua separación; os invitamos a todos, y a quien quisiera de vosotros, para que os contéis al lado de nuestra bandera, porque ella pertenece al pueblo, y a nuestro lado trabajéis por la unidad de la lucha. Ello, ahora y ahora, es así el gran trabajo que haremos ante nuestra madrecita la tierra, la que se dice la patria.
Combatamos al que está allí, el hombre no bueno, Carranza, que ha sido para todos nosotros atormentador; fortalezcamos nuestra unión y así lograremos ese gran mandato, los principios de la tierra, libertad y justicia; que cumplamos nuestro trabajo de revolucionarios decididos y sepamos lo que hemos de hacer, eso que es grande, en favor de nuestra madrecita la tierra, a vosotros invita el Cuartel General del Ejército Libertador.
Por ello hago esta palabra mandato todos los que se apeguen a nuestra lucha, quienes quiera que sean, gozarán de una vida recta y buena. en ello va nuestra palabra de honra, de hombres buenos y de buenos revolucionarios.
Reforma, Libertad, Justicia y Ley
Cuartel General Tlaltizapán, Mor.,
a 27 de abril de 1918
el General en Jefe del Ejército Libertador
Emiliano Zapata/f.
Nota: Rogamos a aquel que cuya mano caiga este manifiesto que lo haga pasar a todos los hombres de esos pueblos.

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